Ya casi se extingue el año 2007, y en ella guarda desgracias y pequeñas alegrías. No me emociona como antes la llegada de un nuevo ciclo, siento que es una continuación de los años que nos golpearon. Pero creo románticamente que existe un halito de esperanza, casi como un esténtor de muerto.
Los acontecimientos últimos, diría desgracias dieron un poco de material en esta sequedad en la que me encontraba. No detallaré que ocurrió porque la vergüenza seria muy grande. Soy un simple hombre que comete el error varias veces. Me pregunto a veces ¿que pasa?, ¿qué me sucede? Ahora no tengo una respuesta por más que ensaye horas, días, años. No quiero tener una muerte como la Edgar Alan Poe o ser emulo de Juan Gonzalo Rosé sentado en alguna taberna o bar de céntimos y de pasos zigzagueantes.
Siento melancolía como costumbre y es inevitable que asome una lágrima por mis gastados ojos, al dar las 00:00 horas del nuevo año. Ha ocurrido en los años que se perdieron en el olvido de los buenos recuerdos, muy probablemente ocurrirá ahora.
El espectáculo debe continuar.
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