martes, marzo 13, 2007

Una carta olvidada 07/03/04

Sólo espero que su ánimo esté algo alegre y usted algo sosegada.
Ayer me sucedió algo extraño, creo que no lleva ese calificativo. Mejor dicho tuve una tarde de la que no sentía hace mucho. Fue gratificante el granjear grandes cúmulos de ignorancia y migajas de pseudo-inteligencia, con un condiscípulo de vida. Eran esas conversaciones tan extensas que las mefistofélicas horas no amilanaron nuestros desvaríos mentales. Me pregunto ¿Qué paupérrimos somos los hombres?, tan sólo simples saltimbanquis cargadores de necedades. Trasladando materia insana de una época a otra.

Cuidase, sino lo hace tendré que espiarla en mis sueños lúdicos.


Hasta antes o después ...

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